jueves, 24 de junio de 2010

ARCHIVO: ENTREVISTA A TITO KOPA

En esta ocasión la cita es con un argentino que ha recorrido, literalmente, el mundo con su talento. Nombre imprescindible en toda historia de la Lucha que se jacte de ser seria, asociado con los grandes de todo el universo luchístico. Ese nombre que figura, no por nada, en la dedicatoria de la autobiografía escrita por el gran Blue Demon: Tito Kopa.
Nacido como Jacobo Samuel Kerszberg hace 77 años en Polonia, llegó a la Argentina a la edad de 5 años. Nacionalizado argentino y pasada la adolescencia comenzó en la práctica del boxeo en el Almagro Boxing Club. Pero atraido por la acción que veía en la Lucha Libre, decidió incursionar en dicha disciplina. "Debuté en el año 49, con el nombre de Jacobo. Así luché en la Argentina hasta que en el año 53 viajé a México. Allí me bautizaron como Tito Kopa". No tuvo muchos profesores, de alguna manera prefiere decir que se hizo a si mismo. "Yo era un aprendiz adelantado" dice y a la luz de lo que ha logrado, sus palabras adquieren un crédito único. "Era la época del Luna Park en la que se podía ver al Hombre Montaña, al Conde Maximiliano, a un joven Karadagian. Ahí es cuando empecé". "Estuve bastante tiempo en México. Conocí a muchos buenos luchadores como Rolando Vera, Cavernario Galindo. Luché con Blue Demon, con El Santo. Todos grandes profesionales." Este hombre de 95 Kgs. y 1.60 mts. de estatura debía adaptarse constantemente al ritmo de cada país. "En México se lucha más rápido, es otro ritmo. Como la música. Hay que bailar al ritmo que a uno le tocan." Y agrega "Siempre digo que tengo que aprender, nunca uno puede conformarse con lo que sabe. Y como somos actores que vendemos una imagen, si uno se sobrepasa a la imagen que es, ya no sirve. Cuando es poco tampoco sirve, porque si yo quiero hacer creer a la gente lo que yo hago, tengo que hacerlas como debe ser. Sino no sirve."
Francia, Inglaterra, Alemania, Brasil, Perú y Japón (en donde estuvo en dos ocasiones) son algunos de los países en donde se presentó. En EE.UU. trabajó también con el nombre de Hassan Bey. "Fue en una temporada en la que me presentaba como hermano de otro luchador llamado Ali Bey, así que me pusieron Hassan". También era conocido como The Hangman debido a una de sus llaves más rendidoras. "Era un candado a la cabeza con que los dejaba medio desmayados. Al ejercer presión en el cuello sobre la arteria que lleva sangre a la cabeza sumado a que no podian respirar, los rendía de inmediato". A mediados de los 70 regresó a la Argentina y aunque recibía ofertas de los promotores no trabajó en ningún espectáculo. Esporádicamente se presentaba en el extranjero hasta su retiro a finales de la década. "Hay que saber retirarse a tiempo, antes que lo echen a uno". A menudo se tiende a pensar que todo aquel que es exitoso en algo debería transmitir sus conocimientos, como si la capacidad de enseñar no fuera un alento aparte, respecto a esto Kopa señala que "Cada uno tiene que luchar como lo siente. Lógicamente yo puedo decirle a una persona que eso que hace no sirve, que sería mejor de otra manera... Pero yo no he sido profesor de nadie. Ya nace el hombre con su don, solamente con ver como camina un luchador sobre el ring, me doy cuenta si sabe o no. Igualmente todavía pienso que me falta. Todos tenemos que aprender."

Pura estampa de luchador, el gran Tito Kopa
Tantos años de trayectoria y lo lejos que van quedando en el tiempo algunas hazañas no le permiten recordar con precisión cómo fue que en febrero de 1961 conquistó el titulo de parejas de la NWA junto a Bill Savage. Una de tantas. Sí recuerda sus luchas con El Santo, y preguntado acerca de quien había salido ganador de ellas responde "No es cuestión de ganar, sino de dar un espectáculo al público. Qué es verdad? De acuerdo a como Ud. lo pueda interpretar es verdad o mentira. Lo importante es, si yo mato a la persona que lucha conmigo... de qué sirve? Pero la persona que ve el espectáculo sufre, no importa si es verdad o mentira, es llevar al público algo que los entusiasme. Todo lo que se exagera está mal, el espectáculo lo tiene que hacer uno con sus tomas, con sus llaves. Hoy la lucha no está igual. Por ejemplo, el referí no puede darle más a uno que a otro. Tiene que ser imparcial porque una persona que lo ve se da cuenta de que no es algo lógico, no está correcto." "Gracias a la lucha aprendí a caminar por el mundo sin andador. Tuve la suerte de poder elegir hacer lo que me gustaba." A su retiro se dedicó a ser masajista. Hoy es un ilustre vecino de la ciudad de Buenos Aires. Desde este sitio, quienes amamos la lucha, quienes decidimos respetarla y dar a quienes la hacen el lugar que merecen, le decimos muchas gracias. Este es nuestro homenaje.


Alex Ríos

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